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He estado escribiendo sobre los cambios, pero no les he revelado aún qué tipo de cambios está ocurriendo. Es que, cuando uno está “dentro del tornado”, no puede más que sentir, porque su vista está borrosa por todo este girar. He aprendido a no quedarme atrapada en los ciclos giratorios como lo hice tantas veces antes. Verdaderamente creo que es el ejercicio el que me mantiene enfocada en mis metas. Cuando yo era más joven, las cosas se ponían muy alocadas con los cambios, y me desconectaba por unos días.
Ahora yo simplemente trazo una línea hacia donde me estoy dirigiendo o hacia lo que quiero en mi vida, y la sigo.
El estar casada con Lee es como estar viviendo en una grande y vieja nube de energía circular. Si lo conocen, entenderán que él SIEMPRE está ocupado haciendo un MONTÓN de cosas y que él AMA los cambios, no es de los que se quedan quietos por mucho tiempo. Me encanta ese lado suyo, pero esto significa navegar con mucho viento y de manera impredecible. Actualmente él está realizando tantos proyectos que, si me involucrara en su soñar o su manejo de las cosas, podría perder la visión de mi propia vida personal. Esto me ha tomado unos años, sin embargo me he vuelto muy hábil navegando hacia donde pongo mi atención, permitiéndome entender qué es lo que está en mis manos y qué, no. Girar en círculos no tiene sentido y provoca una gran fuga de energía, además, si uno gira en los ciclos de enjuague de otra gente, ¡la fuga puede volverse un gigantesco hoyo!
Hace años, como 12, una amiga mía fue a ver a una vidente. Esta amiga traía una foto mía y se la entregó a la vidente. La vidente les dijo que yo iba a convertirme en una reconocida escritora. En aquel entonces no le creí a esa mujer, porque lo único que yo había escrito estaba dentro de mi diario privado y personal, donde despotricaba contra la vida.
Hace 4 años aproximadamente, otra amiga mía fue a ver a esa misma persona, luego me llamó y compartió conmigo la experiencia, alentándome a echarle un gritito a esa chica para que me diera una consulta. Tomé su número de teléfono, pero no le vi ningún sentido a llamarle, pues yo estaba instalada en mi vida en Malibú, embarazada de Lola y feliz. Unos meses después del nacimiento de Lola decidí darle una oportunidad a esa “Adivina”: ¿quién SABE qué me podría decir?

Que quede bien claro: no le dije nada sobre mi amiga ni sobre la foto de hacía años, tampoco le dije que efectivamente me había convertido en escritora. De hecho, le dije muy poco, y repito, “Hola, No Te Pierdo de Vista” mira a todo el mundo con escepticismo, ¡sobre todo, a una vidente!
Enseguida me gustó el acento de Ohio que tenía la chica y la sensación de estar en casa…Pegó un salto diciéndome que me iba a cambiar de domicilio. Claro, me puse a discutir con ella alegando que ESO NI PENSARLO, que ME ENCANTABA mi vida y eso no estaba en mis planes. Me dijo: “Te vas a trasladar al PARAÍSO”. Yo seguía discutiendo: “No, creo que estás viendo el lugar donde vivo actualmente, Malibú, ahí tengo una vista al océano y una palmera en mi patio”. Ella insistía: “No, muñequita, vas a vivir en el verdadero paraíso”. Ignorando mis argumentos, continuó hablando de mi actividad de escritora y del futuro. Solté una risita: yo tenía una chiquilla recién nacida y, además, llevaba en la carriola a otra pequeña, que apenas empezaba a caminar; lo único que escribía eran cheques mensuales para pagar facturas. De hecho, la razón por la cual yo había decidido ir a ver a una vidente era que, en esa etapa de mi vida, me preguntaba si aquella persona que yo había sido antes de Lee y de las niñas seguía existiendo en algún lado, muy dentro de mí, o había sido echada a empujones junto con la placenta.
¿Y qué creen?
Ese mismo año nos mudamos al PARAÍSO – Sayulita, México, donde instalé mi oficina, fuera de la casa, y volví a trabajar…¡como escritora!
El viernes pasado la misma amiga tuvo una plática con esa “Adivina” y me llamó.”Mee, hoy hablé con la vidente, necesita platicar contigo. ¿A qué hora te puede llamar?” Y otra vez yo estaba en mi rollo de “no, todo está bien, no necesito ninguna consulta”, y mi amiga seguía en el suyo: “No, ella quiere decirte algo, no te va a cobrar, es algo importante”.
Y ella habló conmigo aquella noche. ¿Saben qué me dijo?
¡Que me voy a cambiar de domicilio!
Le dije que NO, que estaba viendo lo que yo acababa de hacer hacía un mes, y que ya metí la solicitud de reinscripción de las niñas para el siguiente año escolar. Me dijo que sí, que todo eso estaba muy bien, pero que yo me iba a trasladar nuevamente al OESTE, donde hay viento y agua. Dijo que Bella no quería regresar a su escuela actual. Me puse a discutir: “No puedo llevar a estas pequeñas de un lado para otro, no puedo tener una vida de gitana.” Su repuesta fue simple: “Tus niñas te encontraron a nivel espiritual, son hijas del mundo: es un regalo”. Hmmmmm….
Dijo que me esperaba un trabajo, que iba a poner un negocio y que tenía que valerme por mí misma, que ya era hora. Y me dijo también que la chica que conocí en la Ciudad de México durante mi viaje más reciente, fue intervención divina: formaríamos parte de un mismo negocio. Lo gracioso es que, efectivamente, conocí a alguien en relación con el trabajo y supe que haríamos buena mancuerna, porque en cuanto entré a sus oficinas, sentí que me atravesaba un chorro de excitante energía. Y lo último para revelar, dijo, era que, en los siguientes 6 meses yo debía trabajar como mula para realizar el plan.
El resto de la predicción lo mantendré en secreto, ¡porque no quiero echarle mala suerte!
Cuando llegamos en el año pasado, les comenté que estábamos aquí sólo por 18 meses, pero una parte definitiva de mí esperaba que Nashville se volviera nuestro hogar. Si esto se hiciera realidad, sería lo mejor: al fin y el cabo, allá teníamos un rancho grande y un negocio. Pensé que, tal vez, esto me llenaría, que por fin nuestros pies de gitanos podrían descansar; debo mencionar que Nashville ES una linda ciudad que tiene muchísimo para ofrecer.
El haber conocido a Marielle y a sus niñas ha influido muy positivamente en nuestra vida aquí. Marielle es del blog titulado “Las lágrimas de un tulipán”… Cuando ella apareció en mi casa, sentí que ya podía respirar, sus hijas se llevaron de maravilla con las mías, y nosotras dos nos entendimos enseguida. Marielle ha vivido en muchas partes del mundo y ha viajado un montón. Es belga, nació en México, su familia habla francés, inglés y español. Su hija mayor y Bella se volvieron inseparables desde el principio, compartiendo la misma sofisticada visión del mundo y las mismas conversaciones familiares de tipo “¿a dónde nos vamos ahora?, ¿cuánto tiempo estaremos aquí?”
De hecho, así empezaron muchas charlas entre Marielle y yo, sentadas las dos en un rincón, a la mesa de su desayunador, rodeadas de paredes rojas y ventanas gigantescas. Yo me asomaba por la ventana, hablando de la vida de por allá (ciertamente, Nashville ha sido un lugar donde, como nos parece, se vive dentro, pues no es frecuente que alguien camine o se vincule físicamente en las calles) y preguntándonos en quién nos estábamos convirtiendo actualmente. Miren, Nashville ha sido, para ambas, un lugar de descanso, reflexión y crecimiento. No es nuestra comunidad, por lo tanto no nos ocupamos de hacer vida social. Aquí lo que importa es la familia, los maridos, en cambio a mí me ocupa trabajar y sanar mi cuerpo. Ambas nos hemos inspirado una en la otra, charlando acerca de cómo vemos nuestras vidas progresar a todos los niveles. Nuestras conversaciones no son superficiales y, para mí, han sido maravillosos instantes de conexión, algo que anhelo y gozo.
La verdad, soy como un gato en mi forma de vivir: no necesito atención constante y, una vez establecido el vínculo con alguien, me siento satisfecha, sabiendo que estoy entre los “míos”. Entonces NO, Nashville no es lo que desea mi corazón, pero aquí he construido un mundo para mí, mi trabajo está arrancando bien, mi salud está mejor que NUNCA, me encanta mi nueva casa, tengo un par de personas para intercambiar pensamientos, mis niñas ahora tienen a las hijas de Marielle. Nos hemos puesto de acuerdo para hacer paseos en coche con regularidad y hemos establecido un día a la semana para jugar. Bella es como yo: no le hace falta más que una sola persona. En este sentido, entre ella e Inés se ha entablado una estrecha amistad, y ella se siente completamente realizada. Anoche Marielle anunció que, el primero de junio, iban a regresar a la Ciudad de México…Estoy triste.
Lo siento mucho por Bella, pues recuerdo como mi amiga Heather Kelly iba a partir a Oregon cuando yo tenía 8 años. Se suponía que mi madre iba a contratar un camión de mudanzas de U Haul y unirse a ellas, ya que la mamá de Heather era una madre soltera que se dirigía al oeste para comenzar de nuevo. El día que llegó el camión para llevar sus cosas, lloré en mi almohada, por dos razones: primero, porque yo quería que comenzáramos una nueva vida; y segundo, porque se marchaba mi amiga del alma. Seguramente, fue entonces que se afianzó mi “¡Hola, Estoy Bien sin Ti!” Por supuesto, la lista de lugares donde ella se apalancó en mi individualidad es enorme, pero aquel momento fue la primera vez que se me rompió el corazón, y entendí por qué.
Inés y Bella son amigas de escuela, una para la otra es “su gente”. El problema es que la escuela es muy pequeña, cada uno de los demás niños tiene a su persona, en cambio la suya se va. Ella había mencionado anteriormente que quería cambiarse de escuela, pero yo no le hice caso, pensando que tal vez fuera la típica melancolía de mitad de añol. ¡Entonces, en esa semana ella presentó su caso con la claridad y los detalles específicos de un adulto! La oí…Luego, habló con su maestra. Pensé que eso la convencería de quedarse, pero en vez de eso me pidió no hablar con su maestra hasta que visitáramos otras escuelas. Hmmmmmm…De acuerdo.
Y anoche, después de discutir el tema de la partida de Inés, me volvió a pedir que buscáramos una nueva vida. Una vez más, La Princesa Sabelotodo no SABÍA qué hacer…¿Sacarla de la escuela y luego volverla a sacar, si nos cambiamos de domicilio dentro de un año? ¿Oírla y escucharla, cuando ella pedía más estructura en su salón? (Está en una primaria Montessori, así que tienen mucho aprendizaje independiente).
Creo que acabo de aterrizar al borde de mi primer precipicio…¿Saltaré?
Lo que entendí ayer, mientras Marielle y yo estábamos mirando por la ventana una vez más, como lo hacemos siempre, era que el tiempo se está moviendo y si no estoy atenta, dejaré pasar el momento. Marielle y yo hemos tenido maravillosas conversaciones sobre la crianza de los hijos, la vida y el vivir en un mundo que no es nuestro. Ella dice que Nashville parece una parada en una vía de ferrocarril, donde uno baja y descansa, protegido en hogares acogedores con pastos apisonados. Mirando por su magnífica ventana, me daba cuenta de que pronto yo estaría del otro lado, mirando al interior del cuarto donde alguna vez estuve sentada.
Vuelvo a sentir la emoción de recordar algo que SÉ: nunca está claro quién tendrá una enorme influencia sobre mí, y la duración del encuentro es irrelevante.

Marielle apareció en mi vida cuando todo lo que yo necesitaba era platicar a gusto y simplemente tener una amistad.
Me desperté en medio de la noche sintiéndome otra vez como aquella niña de ocho años, viendo a otra amiga hacer su mudanza con un camión de U Haul y abordar nuevamente su tren. El destino es un regalo maravilloso: inicialmente, el marido de Marielle primero recibió su designación a Los Ángeles, luego la oficina matriz de su empresa se trasladó a Nashville. Teníamos que vincularnos e influir una en la otra. Por más que mi “HOLA, POR FAVOR NO ME HAGAN VINCULARME” quiera saltar para protegerme del cambio, no se lo podré permitir. Hoy en la mañana contacté una pequeña escuela católica al lado del convento y a dos cuadras de mi casa. Los visitaré en la próxima semana, y tal vez mi nuevo comienzo esté aquí, o quizás la vidente tenga razón y nosotros también nos marchemos al oeste, hacia el AGUA Y EL VIENTO, no sé si es México o Malibú, pero ella dijo “REGRESAR”.
Creo que no lo SABRÉ hasta que este tornado deje de girar.



