Me voy de vacaciones – ¡de regreso a MÉXICO! Viajamos como locos, y lo que he aprendido es lo POCO que necesito en realidad. De hecho, ¡cuanto menos empaco, más me pongo y más capacidad de inventar tengo!
Ésta es la CLAVE para tener estilo: ser creativos con lo que tenemos. ¡Me encantan las sandalias estilo gladiador porque se ven muy bien, están de moda y son cómodos! Me llevo una bolsa grande (Marc Jacobs) con mi equipaje de mano (una revista, un libro, una libreta y mi laptop), que uso cuando viajo en avión, autobús y tren.
Mi único monedero es la cangurera de piel hecha a mano que compré en Sayulita, en la cual guardo mi dinero, identificación y iphone, para tenerlos cerca. Me encantan los vestidos; por si refresca, me llevo siempre un par de mallas: NO ocupan espacio, la tela es bastante ligera, y protegen mis piernas del frío. Un bikini es suficiente, porque los lavo; ¡y mi pareo para la playa me sirve también como chal! Las mismas reglas se aplican a los artículos de tocador: empaco un pequeño neceser, un bloqueador solar con VITAMINA A SIN oxibenzona (al exponerse la piel al sol, esta sustancia, en realidad, aumenta las células cancerosas) y un aceite aromático como perfume – pequeño y compacto. Exprimo mis champús y lociones en unos contenedores tamaño chico (para viaje) y me llevo SÓLO lo que NECESITO.
Recuerden que hay servicios de lavandería EN TODOS LADOS, así que manden su ropa a la lavandería, laven su ropa interior y en el lavabo y siempre traiga en la bolsa unas chanclas: no me gusta andar descalza en los cuartos de hotel. Lo que importa es que me vaya de vacaciones para sentirme más ligera, entonces ¿para qué llenar una bolsa de porquerías e insistir en llevárnosla?




