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FELIZ ANIVERSARIO, PRINCESA SABELOTODO

July 29th, 2010

Lo major de todo fue lo que dijo Bella: “Mamá, parece que estuvimos en Nashville sólo de visita y ahora hemos regresado a casa – a Malibú.”

Les digo que ella le dio al clavo: en cuanto nuestro avión inicia el descenso al Aeropuerto Internacional de Los Ángles,  me emociono como un perro chihuahua, me tiemblan las rodillas y tengo ganas de hacer pipí sobre la alfombra. Una vez que  bajamos del avión y entramos al edificio del aeropuerto, tengo que contenerme: Los Ángeles es uno de esos lugares del planeta donde la humanidad sueña, y son sueños en grande, que luego se transmiten por medio de la televisión y películas a todo el mundo. Por supuesto, ahora todos nosotros sabemos que esto está cambiando, si consideramos a dónde va la mayoría de nosotros para entretenerse: uno puede encontrar Internet y gente como yo en cualquier lado para ponerse contento, pero de todos modos Los Ángeles sigue siendo el centro de “¿Qué tal si..?”

Llevamos dos semanas aquí, paseando por la playa y viendo casas. Sí, es la hora de someter a discusión el siguiente tema: ¿Regresamos a la costa oeste? ¿Nos quedamos en Nashville o nos dirigimos a algún otro lugar?

Lee realmente  ha puesto en orden el rancho después de las inundaciones, y mientras tanto también hemos cambiado de socios, hemos traído alguna gente nueva. Así que Lee está libre para intentar emprender algunos nuevos negocios. Todo nos dice que no tenemos que estar en Nashville.

La otra noche fui a una reunión con algunas amigas de la preparatoria que se encontraban de paso en Nashville, y una de ellas me preguntó: “Entonces, ¿te gusta aquí?” Tuve una sensación totalmente extracorporal, viéndome responder: “Sí, es una linda ciudad donde es fácil moverse, con poco tránsito, muchísima cultura e incluso ¡una clase creativa!” Mi personaje “¿Qué Diablos Estás Diciendo?” estaba como “¡¿Quéeeee?!”

La mayoría de la gente, incluyéndome a mí, piensa que Nashville es sólo música country, pero es mucho más que eso. De hecho, hay más músicos profesionales en Nashville que en cualquier otro lugar del país. Cada noche de la semana se organizan veladas de autores, donde se reúnen autores de canciones, famosos y no, para compartir sus historias y tocar algo de música. Hace unas semanas fui a mi primera velada en compañía de Mary Alice, y me enamoré de esta forma de arte. Desde entonces he tratado de participar un poco en la vida de la ciudad. Ahora que me siento mucho mejor,  puedo quedarme despierta un poco más.

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El fin de semana pasado vinieron de visita Ted y Peggy, la pasamos genial. Les ENCANTA la cultura y lo que sucede en la actualidad. Nos fuimos a una exposición de moda en el Museo First, “París y Londres 1947 – 1957”. ¡Me fascinó! Fue algo como caminar a través del tiempo. Estuve pensando en el estilo de vida y los pensamientos motivadores de la cultura pop de finales de los años cuarenta y los cincuenta, justo después de la guerra, cuando empezó la época de “todo procesado”, desde la comida hasta la alta  costura.

Lo que yo no esperaba fue mi reacción a la exposición de Chihuly. Es más que un soplador de vidrio, él da vida a la vida. Después de que un accidente automovilístico lo dejara con un ojo y un hombro lastimado, él necesitó apoyarse en un equipo para crear sus proyectos. Ahora ese trabajo en equipo es algo FANTÁSTICO para observar, que verdaderamente reproduce la teoría de que el proceso es más importante que el resultado. Ahora que él está en una de sus sesiones de creación, reúne a un equipo de gente y se desempeña como director, todos esos seres humanos se conectan al mismo flujo de la naturaleza y producen magníficas obras de arte. Llega gente de todos lados para observar ese proceso creativo.

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Me encantó leer algo que compartía Chihuly sobre Jackson Pollack. El pintor decía que, cuando uno está creando, está siendo NATURALEZA misma y esa Naturaleza se manifiesta a través de nosotros cuando creamos… El proceso es la magia que buscamos todos.

Esto me fascina porque soy escritora y ahora estoy escribiendo mis libros como loca. Pero básicamente paso mis días creando otras cosas, tales como alimentos para mi familia y un ambiente en que todos podamos prosperar. Es arte, es la naturaleza que se manifiesta a través de mí.

Al haber tenido una experiencia tan profunda en el Museo Frist, todos estábamos ansiosos de experimentar lo que iba a presentar Chihuly en la noche: la Mansión Cheekwood es el antiguo hogar de la familia propietaria de Maxwell Coffee, ahora convertido en museo. Esta casa ocupa 16 hectáreas, y son 16 hectáreas de increíbles jardines botánicas. La exposición de Chihuly fue montada en esos jardines y la iluminación se diseñó de tal manera que creaba reflejos a manera de espejos ya que se colocó reflejándose en los numerosos arroyos y albercas. Quedamos boquiabiertos, impactados por cada instalación, al calor de las noches del sur, y la música de las cigarras y las ranas toro llenaban nuestros oídos con una sinfonía de la naturaleza, recordándome que la creación es la naturaleza que se manifiesta a través de nosotros.

La Princesa Sabelotodo ha cumplido un año. Es cierto, amigos, y ésta es nuestra semana de aniversario. El sitio web lleva un año funcionando desde que fue establecido. Al principio, La Princesa Sabelotodo era una obra de teatro que escribí hace nueve años en Los Ángeles. Luego nos mudamos a México, donde me propuse escribir un libro y escapar del alboroto de la vida, a fin de que pudiera enfocarme en mi tarea. Ted (Bubba) dijo: “¿Por qué no escribes un blog para que todo el mundo estuviera en contacto?” Y lo hice bajo el título  “La Princesa Sabelotodo… va a la selva”. Antes de darme cuenta, muchísimas personas ya me seguían y me convertí en una novata en el mundo de los blogs.

Como ya han notado, me he tomado unas semanas libres para terminar mis libros y reflexionar en qué dirección quiero que vaya La Princesa Sabelotodo en su segundo año.

Y con esta reflexión, La Princesa Sabelotodo ahora se prepara a un cambio de imagen. Así que, si ven que el sitio está fallando, no se den por vencidos, sólo sepan que estamos montando la escenografía. Estoy trabajando para agregarle algo verdaderamente estupendo. Mis personajes están a punto de cobrar vida: ¡animación, nena!

Estoy realmente emocionadísima porque podré mostrarles a todos que estoy separada de La Princesa Sabelotodo. Ella es todos los personajes o aspectos de mí que actúan a partir del temor, la inseguridad y la duda. Estos personajes son la esencia de todos los sabelotodo. En cambio, cuando soy yo misma, Mee Tracy, NO  SÉ NADA.

También estoy buscando un nuevo espacio para mi oficina considerando la idea de retirarme del convento. Entiendo que me hizo falta recluirme durante los últimos dieciocho meses. Mi energía estaba tan baja que me enfoqué en la supervivencia. Ahora, con todo este progreso, busco ampliar mi equipo: al igual que Chihuly, yo también aprenderé a trabajar en grupo.

Es lo que me ha hecho regresar al lugar donde estoy sentada ahora – a la playa en Malibú.

Hemos pasado aquí dos semanas; Lee tiene algunas juntas y yo vine para tantear el terreno. No sabía con certeza si aún tenía la relación que tuve alguna vez con esta ciudad o si mis amistades habían resentido la distancia de los tres años que pasaron.

Le llamé a la señorita Deanne, la maestra de preescolar de Bella, y ella reservó un lugar para las niñas en su campamento de verano aquí, en el “Bu”. Cuando íbamos por el camino hacia la entrada, el olor a salvia del desierto y plantas locales brotó en mi memoria. Luego la señorita Deanne nos abrazó y su perfume me dejó flotando…Recorrí todo el camino de vuelta a los tiempos cuando Bella tenía dos años y nueve meses y por primera vez me había convertí en mamá, protectora y asustada – asustada porque no tenía idea si hacía lo correcto, tampoco tenía idea si podría algún día dejar a mi chiquilla con alguien más por todo el día. El aroma de la señorita Deanne me recordó todas esas lecciones de confianza en las cuales ella fue mi guía. Yo me encontraba en casa…

Lola entró de un salto y Bella, también. Luego anduve con mis amigas durante los siguientes dos días, deleitándome con buenas pláticas con gente conocida. Los tres años no han hecho nada para separarnos, al contrario: nos hemos vuelto más cercanos que nunca ya que sabemos que el tiempo que pasamos juntos es especial. Después de todo, nos conocimos en preescolar.

Lo impactante es que mi relación con Nashville como ciudad está creciendo. Ahora su lentitud se ha vuelto cómoda para mí, me doy cuenta de que aprecio que alguien responda con un “sí, señora” o “no, señor”. Me gusta el verdor que llena esta pequeña ciudad. Lo que no me gusta es la soledad por falta de amistades.

Entré con la señorita Deanne y al instante tres nuevas mamás empezaron a charlar conmigo. He estado en Nashville, y en el momento en que yo abro mi boca siento que la gente está tratando de imaginar en qué grupo hay que colocarnos, y por supuesto no pertenecemos a categoría alguna; por eso nos conviene Malibú: en realidad, aquí no hay grupos, es Los Ángeles y cada quien hace lo que le corresponde.

Nos queda una semana más, y quién sabe de qué nos enteraremos al final de nuestra estancia.. ¿Mi expansión ocurrirá en Nashville o regresaré al Bu?

Primera lección para encontrar nuestro equilibrio

July 20th, 2010



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Este verano ha estado muchísimo mejor que el pasado, por muchas razones. Creo que ahora estamos completamente instalados. A Bella le encanta el campamento, Lola va a un campamento preescolar dos veces por semana, y mi sobrino Tylor ha pasado con nosotros las últimas tres semanas. Me encanta que él esté aquí, no sólo porque es de mucha ayudad (mi hermana ha hecho una gran labor al educar a este muchacho), sino también porque es agradable, bondadoso, paciente e increíblemente ordenado – para sus diecisiete años.

Empezó a pasar los veranos conmigo desde que tenía ocho años, sin importar dónde yo viviera. En Malibú él iba a campamentos de surf, en el rancho jugaba en el río y aprendía a montar a caballo. De hecho, tengo una relación especial con él porque mi hermana y yo hemos sido tan cercanas una a la otra espiritualmente. Cuando ella lo tuvo, yo aún estaba joven e iba a la escuela. Nuestra madre había fallecido unos años antes, y yo sabía que hacía falta dar la cara, al igual que lo hicieron por nosotras mis tías, tíos y abuelos. Sabíamos que pertenecíamos a un mundo más grande, donde no sólo estaba mi madre.

Ahora Tylor ha crecido, y yo tengo hijas pequeñas. Las quiere como si fueran sus hermanas.  Ayer le enseñó a Isabella andar en bicicleta, ¡qué momento tan fantástico vivimos! Recuerdo cómo aprendí hacerlo yo misma – estas cosas se quedan por siempre en nuestra memoria. Después de todo, se trata de equilibrio; una vez encontrado, nunca nos abandona. Le dije a Bella que pensara en eso como si se tratara de montar a caballo: debes estar firmemente sentada en el centro y fijarte adónde vas. Es que si estás montando a caballo y tu mente se encuentra divagando, tu nivel de presencia cambia, y el caballo seguirá tu ejemplo. Me ha gustado esta lección: aprender a montar estableciendo una relación con el animal, es casi una verdadera experiencia espiritual. No me malinterpreten: no soy ninguna amazona, simplemente me gusta que las cosas estén tan relacionadas entre sí.

Bella se parece muchísimo a mí – rara, pero firme. Lo logró, estaba montando sola. Cuando pasó a mi lado, tuve que contener mi risa porque estaba sentada absolutamente derecha, muy concentrada en su objetivo, y repetía en voz alta: “Estoy montando a caballo, estoy montando a caballo, estoy montando a caballo”.

Yo aprendí a andar en bicicleta en los departamentos “Clark Court”. Vivíamos cerca de Bay y Bukie Marshall. Salté a la bicicleta playera roja tamaño infantil, que era de mi hermana, y me fui pedaleando. Sin embargo, mi “yo sabelotodo” olvidó preguntar cómo pararla, ¡y volé por encima del manubrio! Bella tuvo suerte: Tylor estuvo agarrando la bici para que ella no se estampara contra el suelo.

Eso me encanta, él ha comprendido qué significa la familia: no podemos prevenir las caídas, sólo tratamos de amortiguarlas, a modo de cojín.

Hoy Tylor y yo vamos a visitar la Universidad Lipscomb – una más de las universidades locales de Nashville. De veras espero que él vaya a una escuela que me quede cerca, no soportaría perderme su transformación de jovencito a hombre.

Para mí, se trata de ser “la reina de mi propia fiesta”, llenando mi vida con mis niñas, Lee y mi trabajo.

He estado escribiendo como loca, mi meta es terminar tres libros para el próximo otoño. Estoy a punto de acabar uno; el escribirlo ha sido todo un proceso, porque este libro es sobre comida y salud. En realidad, me enseñó muchas cosas que yo no sabía cuando empecé a escribirlo. Dije: “¡Ah, será un libro de cocina!” Pero ahora estoy emocionadísima ¡porque no lo es! No soy una chef, no soy alguien totalmente dedicado a cocinar, soy una persona común y corriente a la cual le ha hecho bien alimentarse de manera natural; y sé cómo curar tu cuerpo y qué efecto tiene cada alimento. Así que estoy tremendamente emocionada por este proyecto, porque no es un “libro de cocina”, sino un Libro de La Princesa Sabelotodo que tiene recetas.

El otro día estaba sentada aquí, en el Convento, escribiendo a máquina. Levanté la mirada y me asomé por la ventana; sentí un brillo en mis ojos: estaba en el proceso de “sí, estoy disfrutando el momento”. Me encantan estos momentos, porque no se trata del resultado final, sino de la sensación suficientemente buena que tengo cuando me entrego toda. Afortunadamente, siempre he sido capaz de ver cuando llego a un punto en mi vida. Tal vez a alguien ajeno a la situación estos momentos difícilmente  le parezcan exitosos, pero para mí son extraordinarios.

Yo escribo porque no quiero perdérmelo ni por un solo segundo. Al terminar de escribir vuelvo y veo la magia del momento o tengo una visión más clara de la situación en la que me encuentro. Hay que ver estos momentos suficientemente buenos, porque es la única manera de tener una vida suficientemente buena.

OJOS DE LA PROTECCIÓN

July 3rd, 2010

¡Qué barbaridad, cómo me gusta sacarlo todo!.. La semana pasada lo estuve haciendo sin parar, y a veces me pregunto cómo acabar con todo eso; pero sólo sigo sacando cosas a la luz y las dejo pasar (EL PERSONAJE DE “POR FAVOR, NO ME HAGAN CONECTAR”).

Dont make me connect Princess Know It All Character

Quiero hacer todo, quiero convivir con mis niñas, quiero pasar el mayor tiempo posible con mi sobrino: el próximo año él termina la preparatoria, y es probable que éste sea nuestro último verano para convivir. Se ha quedado conmigo desde que tenía ocho años, las vacaciones de verano que hemos pasado juntos realmente significan mucho para mí. A Bella le encanta que él esté con nosotros y a Lola, también. La semana pasada ocurrió algo interesante. Las niñas recibieron una invitación de última para ir a una fiesta de cumpleaños. Por supuesto, desde que mi nuevo “lema” es “Unirme y no aislarme”, mantengo a raya a mi personaje de “POR FAVOR, NO ME HAGAN CONECTAR”.

Cambié todos mis planes, para poder asistir: la niña anfitriona es una nueva amiga del campamento, y me emocionaba mucho poder conocer a sus papás ya que estaba segura de que nos entenderíamos muy bien. Lo mejor fue el pastel – el de su papá, quien me recordó los años setenta en Tennessee: ¡lo coronó con una Barbie de los viejos tiempos! Me acordé de los estuches para el papel higiénico tejidos manualmente, a croché. Era una sensación cálida y acogedora.IMG_1174

Me senté y de pronto me di cuenta de que se trataba de uno de los recorridos de la ciudad en busca de los fantasmas, guiados por el papá. Yo no sabía que se organizaban recorridos en busca de los fantasmas, pero ahora me parece que eso tiene sentido, ya que es algo que se ofrece en la mayoría de las ciudades antiguas – los paseos en carruajes jalados por caballos. Se me escapó: “Ah, yo sé que por aquí hay fantasmas: hemos tenido nuestra propia experiencia”. Luego una mujer mayor, sentada junto a mí, empezó a hablar de “La Casa de las Paredes Que Susurran”. Aparentemente, ella vivió por aquí hace mucho tiempo, cuando ocurrieron las cosas. De niña, solía jugar en aquella casa.

De nuevo, la habitación se volvió fría y tuve la sensación de estar en medio de la multitud. Me sentí sumamente incómoda: sabía que los recuerdos de ellos – los que viven dentro de los muros – estaban muy cerca de mí.

¡Madre mía, me debatía entre el deseo de meterme en eso y hacer todas las preguntas posibles… y de no participar! Sin embargo, la señora sentada a mi lado me emocionaba; mientras ella compartía sus experiencias, yo armaba todo el cuadro. No quería revelar demasiado y entrar en conflicto con el hecho de que no estaba en un lugar apropiado para discutir esas cosas. Pero los niños estaban jugando en el brincolín, sin que alcanzaran oír algo. Tuve que contenerme para reconciliar mi deseo de proteger lo que yo había experimentado y me relación con los recuerdos de esa casa.

La dueña de la casa había intentado convencerme de que NADIE antes de nosotros había tenía alguna molestia al vivir en la casa, incluida la familia que la habitó durante la tragedia. De hecho, se le llenaba la boca hablando de lo feliz que había sido la gente. Se le había olvidado que, cuando nos acabábamos de instalar ahí, me había llevado a comer y habló francamente de que su marido se había vuelto paranoico y que bebía demasiado, destruyendo su matrimonio. ¡Vaya felicidad!

Según aquella invitada en la fiesta de cumpleaños, mucha gente que habitó esa casa acabó de manera trágica, incluidos sus primeros dueños. Según la señora, dos de las primeras dueñas sufrieron profundamente: una se dio a la bebida hasta morir, y la otra se suicidó.

Es lo que ocurre cuando vivimos en los recuerdos energéticos de otras personas: caemos bajo su influencia, sobre todo si esos recuerdos se mantienen vivos por muchos seres vivientes.

Éste es el argumento en contra, digamos, del alcoholismo: no solo se transmite genéticamente, sino también energéticamente. Por ejemplo, si tu papá fue un borracho pero nunca bebió en tu presencia, él estuvo viviendo en esa casa contigo – y los sentimientos que contiene el espacio de un borracho producen un efecto en nosotros. Cuando hayamos crecido, tendremos la influencia del modo de vida de ese borracho, y llegaremos a beber también o a vivir nuevamente con un adicto, recreando la energía de nuestra niñez. Dice el viejo dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Es cierto.

Mudarse a una casa que guarda profundos secretos, tristeza y pérdidas sólo puede invocar esos sentimientos en los habitantes actuales. Sobre todo, si la casa misma nunca ha sido limpiada o, incluso, reconocida.

Mis sueños allá eran sueños de paranoia, susto y estaban colmados de cosas contra las cuales yo no podía protestar o protegerme. Desde que vivimos en nuestra casa actual, no he tenido UN SOLO sueño de este tipo.

Al día siguiente fui a ver a Hijo Feliz de Mi Pueblo. Miren, no es sólo un acupunturista, sino también se ejerce como rabino – un maestro cabalista para mí. Él había ido a nuestra antigua casa cuando las cosas a estaban verdaderamente  de locura; y él mismo vio lo que pasaba allá. Cuando entré a su oficina, trepé a la mesa y le dije: “Ellos están de regreso”.

Inmediatamente preparó todo para ponerme agujas en todo mi cuerpo, sobre todo en ciertos puntos en las plantas de mis pies. Y te diré, nena, que estos puntos me DOLIERON, como si hubiera pisado clavo. Le pregunté en hebreo: “¿Mazay?” (“¿Qué es este punto?”). Y me contestó: “Kapara, son puntos del alma, están estableciendo un límite y están iniciando tu comprensión de otros mundos y otras vidas.” Luego hablamos de lo que estaba ocurriendo, y dijo: “Ellos quieren usar tu voz. Tú entiendes desde dentro lo que pasó allá. ¿Lo quieres escribir?”

Sentí mucha calma, sin estar segura… Luego me sumergí en un estado semionírico que sólo la acupuntura me provoca. Vi una flecha y luego, un ojo de buey; el ojo de buey se convirtió en el ojo de Dios, conocido por algunos como amuleto contra el mal de ojo, que, según dicen, protege de todo lo negativo. IMG_1236

Luego oí a la señora mayor que conocí en la fiesta de cumpleaños. Su voz resonó en mis oídos preguntando si yo tenía protección. Después me preguntó si en la casa había algún estigma. En vez de considerarlo como algo increíblemente extraño, me pregunté cómo pudo haberse enterado de eso.

Salí de mi estado semionírico aún sin estar segura si quería meterme en eso… Hijo Feliz de Mi Pueblo me dijo que yo tenía que hablar con “ellos – los recuerdos de las paredes que susurran”, y preguntarles qué deseaban comunicarme; y luego decirles que yo necesito hacerlo en el momento oportuno para mí y a mi manera.

La señora mayor había querido reunirse conmigo y platicar más… Sólo tengo que entender si realmente deseo meterme en eso. ¿Realmente quiero saber algo más, o ya sé demasiado? Ella me dijo que los que esa historia era un asunto delicado no para los espíritus, sino para los seres humanos vivos que recuerdan.

DE PASO

June 28th, 2010

IMG_1195El otro día pasé en coche por nuestra antigua casa, la de “Las Paredes que Susurran”. Hacía mucho tiempo que no pasaba por ahí, no porque trataba conscientemente evitarlo, sino porque mi ruta diaria ha cambiado. Desde que pasé por ahí, mi mente ha sido atrapada por los recuerdos de lo que experimentamos allá. Sé que dejé a todos ustedes en suspenso, pero fue por una razón seria: en cuanto supimos lo que supimos, lo único que me quedaba era empacar lo más pronto posible y largarme. No he platicado detalladamente sobre lo que había sucedido, y no es porque la casera me haya pedido no hacerlo – aunque sí me lo pidió -, y por respeto a ella, no quise obstaculizar la venta de su casa en un futuro. Sin embargo, le informé que, de buena fe, debía informar a sus futuros inquilinos: de haberlo sabido, yo nunca me
habría mudado a esa casa. Pero, claro, todo salió perfectamente: si no nos hubiéramos instalado allá, nuestra presencia no habría cambiado de esa manera una situación muy vieja… Perdón, me estoy adelantando.
La verdadera razón por la cual no escribí sobre eso, es que hubo tanta oscuridad en torno a lo ocurrido en esa casa que, seguramente, yo no quería que mis recuerdos me persiguieran en nuestra nueva casa. Mi Papi (mi abuelo) siempre decía: “Decide dónde pararte, bajo la luz o en la oscuridad, y una vez que decidas quédate ahí”. Así que, desde
muy joven yo SABÍA que seguiría mi camino bajo la luz, haciendo todo lo posible para evitar cualquier interacción con la oscuridad. NUNCA he sido amante de las películas de horror ni los libros de terror y, honestamente, el Halloween y sus “villanos” me dan algo de miedo. Disfrazarme de manera divertida está muy bien para Mee y, por supuesto, los vampiros también, porque estoy obsesionada con la idea de la inmortalidad; me fascina pensar qué se sentiría al manejar bien esta reacción humana.
El Día de los Muertos es una de mis fiestas favoritas, porque no se trata de la tristeza, sino de volver a celebrar la conexión al traspasar los velos de este mundo: la muerte no es un mal, es una parte intrínseca de la vida. Por lo tanto y porque voy comprendiendo los recuerdos, el tiempo y los fantasmas (en realidad, nuestros recuerdos son lo que anda
merodeando en nuestros pasillos y sueños), lo ocurrido en nuestra casa anterior se revela desde una nueva perspectiva.
Anoche hablé por teléfono con una amiga, a la cual no había podido encontrar desde antes del Día de Acción de Gracias. Bueno, fue justo el día después del fin de semana del Día de Acción de Gracias cuando todo empezó a desenmarañarse, y la verdad ya no podía ocultarse: el tintineo de las vitrinas y las puertas ya dejó de ser algo que pudiéramos ignorar.IMG_1253

Cuando empecé a contarle por qué nos habíamos mudado de esa casa tan de repente, la habitación se enfrió y sentí como si hubiese estado en medio de la multitud. Ni siquiera pude terminar la primera frase cuando mi amiga me dijo de repente: “Sabes, mejor no hablemos de eso: tengo escalofrío.” Le dije: “Gracias, podemos hablar de eso más tarde, cuando nos veamos en California”.
Cuando colgué la bocina, me senté sola en mi cuarto, mientras la sensación de estar en medio de la multitud seguía en el aire… Pensé en la señora Gina y en su manera de resumir situaciones, gente y pensamientos en la frase “No nos vamos a meter en eso”.
Esa frase salió de mi boca con el mismo tono de “No estoy jugando” que sonó en la voz de la señora cuando la posibilidad de cáncer tocó a mi puerta. Es lo que pasa cuando un bravucón en un juego que se echa atrás ante alguien que se le enfrenta rehusando tomar su veneno: yo no participé – así es cómo uno se queda bajo la luz. Entonces la energía en mi habitación cambió.
La que quedó fue ella, pensé en ella toda la noche. Es la única cuya historia he tratado de
dejar atrás. Decir siempre la verdad no es tan fácil. Así que esperaré, y con el tiempo tal vez escriba más. Pero sé que no volveré a pasar por esa casa, porque sentirán mi presencia y, entonces, escucharé sus recuerdos… Eso es lo que ocurre con los recuerdos: están por todos lados y realmente pueden ser escuchados. Cuánta más atención se haya prestado a un recuerdo, más poder éste tendrá en el presente.
Estoy demasiado cansada para escribir algo más. Como lo dije, faltan muchas horas para el alba, y ésta es la historia que escribiré desde la luz del convento.

Cada vez que pienso que lo sé, resulta que no lo sé, entonces tengo que enterarme…

LAS MANSIONES Y LAS MAGNOLIAS

June 16th, 2010

Florida, Florida y otra vez Florida!

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¡Cómo me hacía falta un viaje a la costa!.. Estar sentada junto al mar dándome chapuzones – ¡qué bien le cayó eso a Mee! Tan sólo pasar un rato en la casa de Memaw (mi suegra) fue un escape, porque ella vive en otro mundo. Me fascina visitarla, observar su mente saltar de aquí para allá – “para allá” quiere decir algún momento durante los últimos noventa años.

En realidad, su confusión no es tanta, más bien es un rápido viaje en el tiempo que la deja girar entre todas las vidas que ha vivido.

La vieja casa está llena de recuerdos, puedes sentir que pasan rozándote en pleno día. De pronto, me acerco más a la pared para dejarlos pasar, como señal de respeto a esos seres que alguna vez caminaron por estos pisos, siendo humanos. Sé que mi suegra está arriba, en su habitación, hurgando en los tiempos que vivió con ellos, invitándolos a entrar a esos enormes espacios a través de su memoria.

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Lo único que seguramente se puede decir de esa casa, es que no se percibe como sola o vacía. Con cada mirada, mi propia imaginación se echa a andar, o quizás no sea mi imaginación, sino los ojos de mi corazón que bailan entrando y saliendo de los recuerdos de Memaw. A Lee y a mí nos encanta pasar las tardes sentados afuera, en la gran veranda frontal, que da al río Saint John. Puedo pasar horas contemplando el grande y viejo árbol de magnolia…Muchas imágenes de gente bien vestida, de los tiempos pasados, aparecen en el espectacular césped…Veo unas mesas cubiertas con manteles blancas que se mezclan con unos hombres vestidos de esmoquin blanco, y una big band tocando al fondo. Cada vez que entro a la cocina encuentro a Idora, que está sentada sola mirando por la ventana. En este otoño cumple noventa y cinco años, pero cada mañana se pone su uniforme blanco y baja a trabajar. Ahora trabajar para ella significa correr las persianas, poner la alarma y a veces lavar unos cuantos trastes. Está perdiendo el oído, pero su mente es como la de Memaw, y ella también pasa sus días viajando a través de los mundos de su pasado. La cocina, donde se encuentra la mayor parte de los días, está llena de toda la gente que alguna vez trabajó ahí con ella. Como a las nueve de la mañana aparece el equipo de trabajadores, cocineros y sirvientas que laboran de día; y se siente de verdad que el espacio se llena de gente. Una vez más, le cedo el paso a lo invisible.

Siempre paso mucho tiempo con Idora. Como debo cocinar mi comida con ingredientes naturales, ella se sienta conmigo recordando el pasado al ver mis métodos de preparación de alimentos, confirmando que es, efectivamente, una manera ancestral de cocinar. NO es ninguna NUEVA forma al estilo hippy de tratar la comida, sino lo que la gente comía en un principio: COMIDA DE VERDAD.

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Esta semana platicamos de su papá, Wyatt, y cómo fue su vida. Es que Idora nació en una vieja plantación de Georgia; su padre era aparcero. Ya me había hablado de eso antes, pero esta vez se sumergió en los recuerdos. Cuando le pregunté qué vida tenía alguien que había crecido en aquella vieja plantación, me dijo: “Fue duro, pues teníamos que hacer lo que nos decían”. Respondí, con mi mentalidad de yanqui ignorante: “Pero ustedes eran trabajadores independientes.” Se rio con su voz profunda y fuerte, diciendo. “Niña, la independencia no llegó a los negros en el sur sólo porque ya no éramos esclavos”. Luego, de repente empezó a platicar de su mamá y qué cocinaba ella, y cómo le había enseñado el quehacer de la cocina. La profunda y melodiosa voz de Idora y su uso del lenguaje me llevan por su túnel del tiempo, sobre todo cuando ella está emocionada con algo, como lo está con la comida que preparo. “Terrón de Azúcar, claro que estoy feliz de que tú alimentes a mis nenas con una comida de verdad y no, con esas cosas enlatadas y de botes. Yo nunca le di de comer al Viejo Lee esas porquerías cuando era un jovencito”.

A las niñas les encanta estar con esas mujeres. Creen que Idora también es su abuela, y lo misterioso de la casa las entretiene. Los grandes candiles que cuelga de los gigantescos techos, y las pinturas de la gente de antaño, suscitan las preguntas de Bella y Lola. De hecho, pienso que ellas también bailan entrando y saliendo de los recuerdos de Idora y Memaw – no podría ser de otra manera. Esas dos magnolias de acero – bellas, grandes y raras mujeres – me recuerdan que la vida y el tiempo pasan; aunque no hay que ponerse triste por su pérdida, porque los momentos de magia están ahí para ser saboreados. Son como el aroma de la magnolia: uno nunca olvida ese olor. Y al igual que el perfume de magnolia, se quedan guardados dentro, para ponértelos cuando necesitas refrescarte.

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Mi parte favorita de la visita era sentarme en la biblioteca y ver a Bella cantar para Memaw y Idora. Sé que no les queda mucho tiempo en este mundo, y quiero que al irse SEPAN quiénes son las niñas. Como vivimos lejos y ellas ahora son viajeras en el tiempo de los recuerdos, espero que vuelvan a invitar a mis chiquillas a la casa a través de sus recuerdos, llenando los salones con sus dulces voces cuando nos hayamos ido. Es la magia de los recuerdos: se crean a cada instante.

Unos días después nos fuimos al sur, para visitar a mis abuelos. Déjenme decirles que son ASOMBROSOS: ambos siguen tan llenos de vida como hace años. Papi enseñó a Bella a andar en su carrito de golf alrededor del “camping de casas rodantes yanqui” (como se le refiere Lee); y luego pasaron la tarde nadando junto con las niñas en la alberca. Una parte de mí no quería irse; al contrario, yo también deseaba nadar a través del tiempo y pasar el resto del verano con ellos, como lo hacía de niña.

Al finalizar la semana, era tiempo de regresar a Nashville, de vuelta al ruedo. Ayer Bella empezó con el campamento de verano en su nueva escuela, y le ENCANTÓ. Lo que me encantó a mí fue el poder llevarla caminando al campamento de verano, entrar con ella y conocer a los maestros encargados del campamento. ¡Incluso, hablé con otra mamá! ¡Bella se hizo amiga de otra niña, que estará en su salón y vive en nuestra calle! Esta mañana Lola y yo nos vestimos temprano para ir caminando a su escuela. Me siento bien porque sé que estoy estableciendo vínculos y me rindo a lo DESCONOCIDO.

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