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VIAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO MONTADA EN UN DRAGÓN DE MOSAICO

June 8th, 2010

Tengo que sacar este blog, y no sé bien por qué me ha tomado tanto tiempo terminar de escribirlo. Bueno, esto no es del todo cierto…IMG_0983

El sábado pasado, cuando metimos las cosas al auto y partimos a Florida, sucedió algo en el momento en que subimos al coche: desaparecí retirándome a mi propio mundo. No soy de los que disfrutan de largos viajes en coche; sin embargo, las primeras siete horas parecieron transcurrir rápidamente, mientras yo soltaba todo aquello a lo que me había aferrado tanto.

Los diez días previos al viaje fueron dedicados al fin del año escolar, la limpieza después de la inundación y la recuperación posterior. Hemos avanzado, desembolsando dinero a cada rato (tanto a la SBA o la gente de los préstamos para desastres, como a la FEMA), pero cruzamos los dedos para que todo eso termine pronto.

En cuanto a las niñas, se trataba de concluir su ciclo en la escuela actual: Bella no regresará, y parece que Lola, tampoco. En el caso de Bella, se da por entendido que ella quiere cambiar y entrar a un ámbito más estructurado y de mayor calidad académica. He encontrado una nueva escuela privada cerca, a la cual se llega caminando. Esperamos que eso le ayude a integrarse a una verdadera comunidad. Con Lola el asunto está menos sencillo: ella AMA a sus maestras, y en realidad a mí también me caen bien. Sin embargo, el hecho de que en su salón he tenido un contacto breve con unas mujeres verdaderamente lindas pero no he establecido vínculo con ellas, me incomoda. Si Lola tuviera más edad la situación no presentaría ningún problema, pero el hecho de que está en preescolar, cuando se trata de pasarla bien y gozar de amistades y de citas para jugar, me convence de que debo buscarnos una situación mejor si tenemos que quedarnos en Nashville. A mi mamá NUNCA le gustó  el Colegio Oberlin, tampoco estableció vínculos, y eso representó un obstáculo para mí: si ella hubiese participado más, mi experiencia habría tenido una influencia más positiva. Al salir del picnic organizado por el salón de Lola tuve una conversación seria conmigo misma: “Debo encontrar una manera de integrarnos a una comunidad: la escuela actual de las niñas no nos conviene”. Dando vueltas a todos estos pensamientos me doy cuenta de que la situación está que arde: sus mejores amigas – las niñas de Marielle – se han ido a México, donde se quedarán a vivir.

Eso me trae a la mente la parte más difícil de las últimas semanas, las despedidas… Yo sé, yo sé, los oigo a todos: que no hay despedidas, que puedes mantener la amistad…Sé todo esto por nuestra vida de gitanos: lo he hecho con todos mis amigos. Sin embargo, como lo entendemos Marielle y yo, no es lo mismo. Nos hemos apoyado de verdad una a la otra en nuestra aventura en Nashville, pero lo que me sorprendía era mi relación con sus hijas. No soy de los que se vuelven locos por los hijos de otra gente; sinceramente, estoy muy ocupada. Pero durante el año pasado de veras quise apoyar a mis pequeñas, y las hijas de Marielle fueron un complemento perfecto para las mías: increíblemente, son de mucho mundo ya que tienen un hogar en París y en la Ciudad de México; son sumamente inteligentes, flexibles y creativas. Desde muy temprano empezamos nuestros paseos en coche, las recogía después de las clases, nos juntábamos para jugar y escuchábamos música a todo volumen en mi coche, lo cual las incitaba a bailar sentadas y hacer tonterías (aprendía algo de eso con mi propia mamá).

IMG_0997La última semana de su estancia en Nashville, conviví con ellas lo más que pude. Durante nuestra última salida al Dragon Park Inés, la mayor, desapareció: descubrí que ella había trepó al dragón cubierto de mosaico y estaba llorando. Subí también y me senté a su lado, entonces empezó a compartir conmigo: “Sabes, Mee, este dragón me ayuda a recordar mi vida aquí, en Nashville: estoy pensando en todos los lugares donde he estado y los lugares que yo quería visitar, pero a donde mi mamá no me pudo llevar. Este dragón, incluso, me está ayudando a recordar este mismo momento que estoy pasando contigo”. Le di unas palmaditas en la espalda, impresionada por la profundidad de la comprensión que tenía esa niña de ocho años, y le dije con sosiego: “Estás viendo el tiempo, es lo que más me gusta hacer”. Sollozó más fuerte, preguntando: “¿Cómo puede ser que nadie más lo haga?” Le expliqué que muchos sí lo hacen, pero no se dan cuenta de eso o están tan felices de tan sólo ver el momento presente que su tiempo para reflexionar llega más tarde.

El último día que pasamos juntas, Marielle me dio un regalo. Al abrirlo, mis ojos también se llenaron de lágrimas: su regalo reflejaba lo que yo soy verdaderamente y por lo que lucho. Mis lágrimas eran una señal de que yo me di cuenta de que Marielle SABÍA quién soy: lo único que queremos todos es ser lo que somos.IMG_0962

El astrólogo Bill Atride me dijo acerca de mi traslado a Nashville que éste era mi “lugar de dicha y destino”, donde yo iba a establecer SÓLO relaciones conmovedoras. Lo que no entendí era el que una de esas relaciones conmovedoras sería la que tendría con dos chiquillas, que éstas me inspirarían y llenarían mi vida. Tampoco pensé que ellas iban a influir sobre mí de esta manera – mostrándome que yo misma también ejerzo cierta influencia.

Así que estoy sentada en la magnífica casa de mi suegra – una verdadera vista de Tara arriba del río Saint John; hay magnolias floreciendo por doquier y musgo español colgando de cada árbol que lo tiene…Esa casa es como una elegante cápsula del tiempo para viajar a otro mundo – perfecta para una chica como yo, que ahorra tiempo.

Marielle, te extraño y agradezco tu amistad. He pensado en nuestras pláticas acerca de qué lugar de interés visitaríamos ahora y quiénes seríamos. Creo que tal vez tengas razón y Nashville resulte ser mi “lugar de interés”.

¿YA LLEGAMOS?

May 26th, 2010

PkiaJungleRain

Mmmm…No estoy segura, pero lo que sí sé es que he estado metida en eso tratando de hacer mi mejor esfuerzo para prestar la atención, porque seguramente se trata de un asunto…Bueno, se tratará de muchos asuntos. En uno de mis blogs más recientes escribí sobre “EL PROBLEMA”, y he estado pensando: “¿En qué consiste “El PROBLEMA?” Creo que se presentó para decirme que me levantara y me encargara de aquello en lo que creo, que me expresara de manera directa, pues en eso consiste la verdadera rectitud. Todo se arma para lo que sigue, y lo que seguía nos fue entregado envuelto en lluvia.

Vivir con Lee es una dinámica interesante. Su padre era un hombre de otra época, y Lee fue educado en ranchos y granjas; se le enseñó hacer las cosas con sus propias manos, entender la tierra, la lluvia y el clima. Al mismo tiempo, si viviera su padre tendría ahora más de cien años; su mundo era el de la NOBLEZA y responsabilidad personal. Educó a su hijo para que fuera un caballero y un vaquero: tener dinero no significaba no trabajar duro. Él dice que la mayoría de la gente ha perdido el vínculo con lo más básico, que consiste en saber cómo cuidarse: cuando Katrina azotó las costas del golfo, la persona común y corriente no tenía la más remota idea de cómo reconstruir, conseguir comida y mucho menos, hacer fogatas. Yo también SÉ que, la verdad, la mayoría de la gente no tiene la menor idea de cómo cocinar sin abrir una caja, un bote o una bolsa. Esta tragedia a todos nos dio una lección: el gobierno no va a intervenir y salvarnos.

Aquí en Nashville pasa lo mismo: a todos nos asombró la poca cobertura que se le dio a este PROBLEMA. Al fin y al cabo, nunca se le había hecho tanto daño a la ciudad desde la Guerra Civil; por lo menos en los últimos quinientos años nunca había ocurrido aquí una inundación tan grande. Una amiga nos llamó por teléfono desde la ciudad de México para ver cómo estábamos, segura de que todo estaba bien y que se hicieron cargo de nosotros. Ella había volado a Seattle para participar en la ayuda para Haití, que se envió a ese país hace unos meses. Le dije que no habíamos visto a la Guardia Nacional ni a la FEMA, y que una sola lavandería TIDE había sido instalada para la ciudad entera: su negocio consiste en que ellos NO lavan cobijas y únicamente ponen dos cargas al día. ¿Alguien ha visto alguna vez qué sucede con la ropa después de una inundación? Acurrucarse bajo unas cobijas enmohecidas no es nada agradable.

Pero lo verdaderamente desquiciante es escuchar toda esa palabrería de la FEMA, de que ellos ya no tienen efectivo…Bueno, los funcionarios del condado de Hickman, donde está ubicado nuestro rancho, han tenido que ir a tres bancos en busca de préstamos. Y se les ha dicho que TAL VEZ el gobierno les reembolse una parte de los préstamos, si los consiguen. En el condado de Hickman hay 33 caminos destruidos, las escuelas estaban bajo el agua y multitudes de gente estaban viviendo en TIENDAS DE CAMPAÑA. ¡NADA de eso aparece en las noticias!

La FEMA nos negó el reembolso: dicen que nuestra “casa prefabricada” podría salvarse. Lee puntualizó que estaba separada de sus cimientos e inservible; el tipo dijo que, bueno, si había techo y paredes todo estaba bien. Entonces Lee puntualizó que ¡“las paredes de un tráiler no pueden sacarse y ensamblarse! Ja, ja… Todo eso está bien, porque Lee McCormick es un hombre que no teme a trabajar duro y que SABE cómo hacer las cosas, el único problema es encontrar gente que pueda trabajar. Tuvimos la bendición de encontrar a los pocos que se nos acercaron para ayudarnos a limpiar, pero la verdad es que la mayoría de la gente en este país no quiere ensuciarse las manos con la mugre ajena. Además, el rancho está a 80 km de la ciudad y los voluntarios allá iban.

Así que estoy viendo los hechos de la vida, comparándolos con los países del tercer mundo donde he vivido, donde la gente aún tiene economías locales, y cuando pega un huracán o un terremoto TODO EL MUNDO dona y la gente encuentra la manera de reconstruir. Sabiendo eso, estamos tomando una actitud propia del tercer mundo: hemos empezado con dos edificios, y la semana pasada vino Jerry Peele para ayudarnos a construir cercas. Trabajó como un viejo jornalero 14 horas diarias. Pero el verdadero regalo de su aparición fue un mensaje que nos transmitió: “No están solos”. También vino Iva, pero ella estaba aquí por mí. Nos sentamos ella y yo, y empecé a desmenuzar lo que había aprendido. ¡Y vaya lección que tuve! En mi blog anterior les platiqué de las veces que había perdido mi “vida”. La primera vez fue cuando mis padres se divorciaron. Yo no tenía la menor idea si iba a estar bien, porque tenía sólo 5 años y tenía muy pocos puntos de referencia en mi vida; de hecho, eso influyó sobre mi niñez, ya que me preguntaba si iba a lograrlo. Cuando falleció mi mamá, yo tampoco estaba segura de que pudiera estar bien, y eso influyó sobre mi juventud. Pero cuando terminé mi relación con Kapara yo sabía que iba a rehacer mi vida. Tomé las relaciones familiares que había establecido y ahora tenía algo qué comparar y con qué soñar, pero no estaba segura aún. La semana pasada yo no pude seguir yendo al rancho: el moho se había desplazado de lo que fue el piso de la cocina a mi pecho. En vez de eso, me levanté, me vestí y fui al convento. Al sentarme a trabajar en mis proyectos elevé la mirada y vi mi reflejo en el monitor de la computadora: seguía siendo yo misma. Esa pérdida me ha enseñado que yo no he perdido a Mee, soy Mee Tracy y, a pesar de todo, estoy firme y tengo todo dentro de mí. De pronto, desapareció todo el dolor y todo el enojo, me sentí tan tranquila como nunca antes. Es que, después de tantas pérdidas, siempre hay miedo de que esto vuelva a suceder. Ahora SÉ que volverá a suceder, que perderé muchas, muchas, muchas veces hasta quedarme rendida, pero lo único que nunca perderé es Mee, y los recuerdos de esta vida viven dentro de mi corazón y no, en mi mente.

Como ven, la reencarnación sigue y, una vez más en proceso de la Reconstrucción, se abre una nueva perspectiva para ver las cosas. Al estilo de La Princesa Sabelotodo, la oportunidad para ser noble consiste en elegir quién seré una vez más…

EL SUEÑO DE UN VAQUERO

May 14th, 2010

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Fui a dos gasolinerías antes de encontrar gasolina, y una vez lleno el tanque, me dirigí al rancho. En mi mente pululaban imágenes de lo que  yo encontraría después de haber estado atrapada en Nashville durante tres días. La tormenta haciendo estragos, arrasando casi todo a su paso, era una tortura, pero lo peor de todo era el NO SABER.

Recorrí mentalmente la lista de todas las vidas que he perdido antes: cuando se divorciaron mis padres y la casa blanca en Lake Road ya no era un hogar, al dejar a nuestra familia con una nueva estructura. Un sofá, una mesa, unas sillas y una conejera fueron todo que le tocó a mi madre después del divorcio: la manutención de las hijas y la pensión alimenticia no estaban incluidas.

Gracias a Dios, mi madre fue suficientemente valiente y fuerte como para enseñarnos cómo poner una tienda y convertir CUALQUIER sitio en hogar.

Ese regalo fue lo único que quedó de ella cuando falleció al dejarme a mí, una adolescente, con 20 dólares y la certeza de que yo tenía el poder de decidir quién quería ser. Es que mi padrastro enloqueció a partir de su muerte: cerró la casa, tapó las ventanas con tablas y guardó todas nuestras pertenencias. La última noche que pasé en nuestra casa, me metí en su clóset, saqué su ropa y la amontoné en el piso buscando el aroma de su piel.

Afortunadamente, recorrí toda la casa juntando todo lo que cabría en mi Chevette naranja – El Durazno. Ahí metí un cobertor tipo afgano hecho por mi nana, unas fotos, unas chucherías, almohadas y el mayor tesoro de mi madre: sus libros.

Me trasladé a la Universidad de Maryland, llenando mis pequeños espacios con esos pocos objetos; y en una noche fría y lluviosa decidí cambiarme a un nuevo departamentito, porque el anterior había sufrido un robo. Mis queridísimas amigas Colleen y Jane me ayudaron a llevar mis cosas al departamento: una violenta tormenta asolaba College Park y se fue la luz. Prendimos unas velas y nos fumamos un porro, que nos había dado un compañero de trabajo, el cocinero Lester (trabajábamos de meseras y eran las vacaciones de Navidad). Teníamos flojera y hambre, así que decidimos irnos a un McDonald’s, planeando terminar la mudanza al día siguiente.IMG_0868

Al regresar por la mañana con las últimas cosas, encontramos el sofá en el patio y el edificio, ¡medio quemado!

Los bomberos nos dijeron que la vela que habíamos apagado soplando se había vuelto a encender por una corriente de aire cuando cerramos la puerta.

Una vez más, perdí los pocos objetos a los que tenía cariño, entre los cuales el más importante era una nota que me había escrito mi madre: “Vive cada día con el espíritu de un león”. Curiosamente, la otra noche soñé que en mi sala apareció un león; primero me asusté, pero luego entendí que él estaba ahí para darme fuerzas.

Reconstruí mi vida, y gracias a eso cambié. Es que cada vez que una parte de nosotros se pierde, surge un espacio para que crezca un nuevo miembro o una nueva parte dentro de nosotros.

Finalmente, me fui a vivir a California. Allá es donde ocurrió la verdadera reconstrucción, y por eso le tengo tanto cariño a Los Ángeles: me reconstruí allá en muchos niveles. Unos años más tarde conocí a alguien, Kapara, que en hebreo significa “encomendado”. Vivimos juntos cinco años, y cuando la relación terminó me cambié de casa, sin llevarme casi nada. ¡Yo sabía que el marcharme era elección mía y que yo necesitaba dejar su vida intacta! Lo que perdí en aquel entonces fue una familia y amistades con un grupo de gente que había llenado mi acongojado corazón. Al estilo de Mee Tracy, trabajé duro y me volví una nueva versión de Mee.

Esa nueva versión era más sana y más capaz; así que, con cada pérdida yo ganaba más grandeza en mi vida. Lee R.McCormick irrumpió en mi vida por la puerta grande y a puñetazos – el Rey de la Aventura –, presentándose como “Hey, No Tengo Miedo”. Me dio unos empujones que yo no siempre estaba segura de querer recibir: la vida en un rancho ganadero en el condado de Hickman, Tennessee, no estaba en mi programa.

Lo que más recuerdo de mi estancia en aquel rancho, al inicio, es el cómo me asombré cuando una tarde oí unos brincos, gritos de arrear y una serie de “yah, yah, yah”; luego sonaron unos latigazos. La casa se estremeció, inmediatamente pensé: “TERREMOTO”, y corrí a la terraza. Me quedé con la boca abierta al presenciar algo que parecía salir directamente de una película: un verdadero TRASLADO MASIVO DE GANADO, ¡con vaqueros y toda la cosa! Les digo que, por lo menos, quinientas vacas estaban pasando por la terracería enfrente de nuestra linda casa. A la larga, llegué a conocer a esos vaqueros y sus familias. Ahora que vivo en Nashville, éstas son las personas con las que me conecto más: su ardua labor, nobleza y honor opacan cualquier fantasía que jamás haya tenido. En esta semana Rusty Grove y Jane Ellen han tratado mis pertenencias como si fueran sus propias. ¡Gracias!IMG_0852IMG_0867

Vivimos en esa asombrosa casa unos años y luego decidimos que queríamos volver a empezar en alguna parte sin que tuviera algo que ver con el pasado de Lee. Así que optamos por convertir la casa en un centro para trastornos alimentarios y trasladarnos a una casita prefabricada, ubicada al otro lado del rancho. Yo tenía una amiga artista ¡que transformó mi casa prefabricada en algo fabuloso! El día que nos mudamos de la casa grande, uno de los trabajadores del rancho me preguntó: “Señora Mee, ¿está usted segura de que realmente quiere mudarse para acá, a una casa prefabricada?” Le dije: “¡Claro que sí!” En mi opinión, éste era un lugar perfecto para nosotros hasta que decidiéramos construir una casa nueva o reparar la vieja finca. Les digo que remodelamos totalmente esa casa prefabricada, la amueblamos bellamente, ¡y la vida empezó a bullir! Cuando me senté para llenar el formato de “Pérdidas” para el seguro y la FEMA, solté una risita porque nuestro abogado dijo: “¿De veras todo eso estaba en una prefabricada, en el condado de Hickman?” Pues sí…

Lo que encontré al entrar a esa casa prefabricada fue lodo y destrucción. Sin embargo, los dos muebles que yo necesitaba no sufrieron daño alguno (¡qué cosa más extraña!): ¡la cama antigua de Bella quedó PERFECTA, al igual que la nuestra! Las habitaciones estaban llenas de lodo, escombros y objetos rotos, pero las camas quedaron intactas… Lo interpreté como un mensaje: “Cuando uno puede descansar por la noche, la vida no está mal: todo lo demás es irrelevante, pues sigues teniendo un lugar para soñar”.IMG_0844IMG_0845

Y por último, de veras me tiene maravillada darme cuenta de quién es mi marido: ha estado a la altura de la situación, sin permitir que la duda y el temor la dominaran; él se recuperó y siguió adelante. Tenemos muchísima gente que necesita el rancho para mantenerse, sus vidas dependen de eso, y Lee no los va a decepcionar. Es el regalo de casarse con un vaquero: ellos no tienen miedo a “¿qué tal si..?”, y el soñar está incluido en el paquete.

Lee R. MacCormick soñó con ese lugar hace mucho, intentando crear un ambiente seguro, que brinde apoyo y no juzgue, para orientar a la gente que vive un proceso de cambio; y su deseo de permanecer conectado con la tierra seguirá vivo.IMG_0865

Como casi toda  esa gente que ha sufrido pérdidas, nosotros hemos perdido muchísimo también: automóviles, equipos para rancho (siete construcciones y estructuras, enorme cantidad de cerca, además no teníamos seguro contra inundaciones).

Saqué mi lodo de Chimayo, para recordarme que los milagros sí se manifiestan; esperamos que la FEMA sea uno de ellos.

Así que estoy haciendo una lista de objetos perdidos. Mi dificultad consiste en que todo lo que puedo ver es todo lo que TENGO. Seguramente, me crecerá un nuevo miembro y con él, mi grandeza.

¿EN BÚSQUEDA DEL ARCA DE NOÉ?

May 11th, 2010

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Estuve escribiendo un blog el sábado por la mañana, sentada en mi terraza cerrada y viendo caer la lluvia. Pensaba en Etiopía, ya que acababa de terminar un libro que sigue siendo de uno de mis favoritos, Cutting For Stone. La acción de esa maravillosa obra se desenvuelve en Addis Abeba, Etiopía, y los etíopes creen que el Arca de Noé está en su país, en una cueva.

Escribí que había pasado el día anterior con las niñas de Marielle, y me enterneció ver a su Inés, de ocho años, recogiendo cada imagen, guardando recuerdos: se van a cambiar de casa al final del mes y ella está triste por eso. Me veo reflejada en ella como alguien que intenta ganar tiempo.

Cuando la gente me pregunta qué es lo que yo colecciono, siempre contesto que nada; no soporto espacios desperdiciados o con cosas amontonadas, las chucherías me sacan de mis casillas. De lo que me di cuenta el sábado por la mañana es que sí soy coleccionista: recojo tiempo, lo coloco en una imagen y lo guardo en mi mente y mi corazón. No es extraño que no me interesen los objetos externos: mi mundo interior está lleno.

El sábado por la tarde Bella y yo nos enfrentamos a los elementos porque teníamos que salir a buscar un regalo para la primera comunión de Inés, que tendría lugar el domingo por la mañana. Sabíamos que estaba lloviendo a cántaros desde la noche del viernes, pero no nos habíamos imaginado lo que estaba a punto de suceder.

A las cuatro de la tarde Lee me llamó a mi celular diciendo: “Regresa a la casa, necesito irme al rancho, hay una inundación por allá”.

Corrí a toda prisa a la casa, pero era tarde: ya habían cerrado todos los caminos a Nashville.

Lee estaba pegado al teléfono tratando de ayudarle a uno de nuestros jóvenes vaqueros, que se encontraba atrapado en un granero a donde había ido para sacar al ganado, para que los animales pudieran llegar al cerro. Cuando regresó a la oficina central de la compañía ganadera, el nivel del agua había subido hasta más de 1,8 m, el río Piney estaba por doquier…

Había pasado muchas horas en el granero, hasta que llegó un vecino en una lancha. El sábado por la tarde nuestras construcciones en la compañía ganadera, los equipos (una gran cantidad, pues tenemos un enorme rancho ganadero), todo eso se lo tragó el agua.

La última llamada telefónica que recibimos fue para decirnos que el agua había subido a las ventanas de nuestra casa…

Pasamos la tarde pegados a la tele, viendo cómo se desenvolvían las tormentas, escuchando cada gota de lluvia para entender qué pasaba. Al despertarme el domingo por la mañana lo primero que se oyó fue el ruido de las sirenas.

Inmediatamente prendí la televisión: para ese entonces la ciudad de Nashville estaba siendo AZOTADA violentamente por las inundaciones y las partes del rancho y sus alrededores estaban afectadas por un tornado.

Ahora se trataba de la otra parte de nuestro rancho: el Centro de Tratamiento y Trastornos Alimentarios, que se encuentra en nuestro terreno, está lleno de clientes, y éstos son nuestra responsabilidad. Mi marido es asombroso: con calma, él lo organizó todo, tomando en consideración todo y a todos que estaban atrapados en Nashville.

Afortunadamente, la casa de los clientes no sufrió daños y quedó intacta.

Lo que no SABÍAMOS era que Nashville se convertía en isla – rodeada de agua.

Ayer Lee logró llegar al rancho. Está desconsolado….

Pensé que habría querido salvar una foto, donde Alfonso y yo estábamos en mi boda (NO tengo copias), la cama de Bella – una antigüedad que había existido en nuestra familia cerca de ciento cincuenta años –, nuestra cama (también bonita y vieja) – y una foto que se había tomado durante nuestra luna de miel en Oaxaca.

Ahora me voy al rancho…

VIVIR COMO SI ESTUVIERA A PUNTO DE MORIR

May 7th, 2010

¡Qué grande fue ayer, ese ayer duró cuatro días!Print

Así es como va la vida: todo fluye, creo que ya la hice y ¡zas!, UN PROBLEMA (totalmente al estilo  Jersey Shore) le da un golpe a la aguja del tocadiscos y el estridente chirrido de un disco rayado resuena en todo mi mundo.

Sin embargo, estos incidentes nunca suceden sin tender sus tentáculos, es decir, siempre es algo que ha estado refundido debajo de la alfombra o en el rincón más oculto de mi vida. No estoy segura si quiero hablar del PROBLEMA en sí, porque éste ya se solucionó; pero de lo que sí voy a hablar es de la razón por la cual el PROBLEMA provocó tanto chirrido.

Se trata de la confianza. Esta mañana yo escuchaba un programa de la NPR (Radio Pública Nacional), sobre una familia que tiene un hijo con síndrome de Williams, un trastorno del neurodesarrollo que afecta principalmente la parte del cerebro encargada de la confianza. Es decir, estas personas no tienen capacidad de desconfiar ¡de NADIE! El lado negativo consiste en que eso es peligroso, y el lado positivo es que tales personas son siempre POSITIVAS, bondadosas, generosas y abiertas con TODO EL MUNDO. Cuando son bebés, es muy fácil calmarlos con una sonrisa.

¡Imagínense si todos los seres humanos tuvieran este trastorno, significaría que el origen de nuestra desgracia y violencia está en el sentido de la desconfianza, innato y profundamente arraigado en nosotros! Al escuchar eso, los ojos se me llenaron de lágrimas tan sólo al pensar hasta qué grado nosotros como padres ayudamos a nuestros hijos a desconfiar: “Hola, Te Estoy Vigilando”. Siendo ya adulta, yo sigo resolviendo mis problemas con la confianza, aprendiendo constantemente a confiar en mí misma e intentando enseñar a mis hijas a confiar en ellas mismas, ¡en medio de las lecciones que muestran de QUIÉN no hay que confiar! Uuuuy…

Volvamos al PROBLEMA. Es que mis niñas van a la escuela aquí, en Nashville; es un establecimiento nada tradicional, algunos podrían decir que es progresivo.

Cuando yo crecía, había una sola opción en toda la localidad – la escuela pública; y la libreta de mi madre también ofrecía una sola opción – la escuela pública. Siempre dije que, cuando tuviese hijos, quisiera realmente encontrar un lugar donde ellos pudieran aprender, que los inspirara, orientara y alentara. Si yo me hubiese educado en un ambiente más nutritivo SÉ que, seguramente, hubiera tenido una experiencia completamente diferente – esto NO significa que mi experiencia haya sido mala, sólo lo estoy diciendo.

Lee y yo estuvimos investigando mucho en búsqueda de escuelas en Malibú, Los Ángeles. Lo tomé muy en serio, siempre pensando que, entre las cosas que yo podría darles, su experiencia educativa era lo único que tendría el enorme mérito de determinar quiénes serían ellas en el futuro. Hay muchísimas escuelas para escoger, y al llegar acá nos decidimos por una que ofrecía un ambiente reducido y, según decían, una comunidad fuerte. ¿Qué podría ser mejor, considerando que vivíamos en una ciudad donde casi no había banquetas ni centro de la ciudad?DontConnect-Span

Y nos encontramos frente a un PROBLEMA muy común, que parece darse en cada escuela hoy en día: la fila de coches para dejar a los niños en la escuela. Para colmo, habíamos ingresado a una escuela donde se cree que la relación de los maestros es con el niño, no con los padres. Estupendo, lo puedo entender: involucrar demasiado a los padres puede volverse una maña que y causar todo un drama, lo cual es absolutamente innecesario. ASÍ QUE, en teoría, la filosofía de esta escuela funciona…en el papel. Pero en la realidad, es desesperante, porque estábamos frente a un PROBLEMA muy aislante, no sólo socialmente – sin contacto con otras familias y grupos de compañeros –, sino también en cuanto a la escuela misma.

Una vez que metiste a tu hijo en un asunto como éste, no puedes simplemente sacarlos de un jalón. Así que, aprendí lidiar con el hecho de que, si yo tuviera un problema le llamaría a la secretaria de la escuela y ésta me mandaría al  buzón de voz; y cuando la maestra tuviera un receso me devolvería la llamada, o yo le podría mandar un correo electrónico, en lo cual, por cierto, soy muy buena; y tendría que esperar de nuevo para recibir una respuesta. Dos veces al año hay juntas y, claro, en cualquier momento durante el año se puede hacer una junta. Pero esto no es el problema, el problema es que tú, como padre de familia, dejas a tus pequeños en un lugar con el cual NO tienes ninguna relación, y es entonces cuando empieza a desarrollarse la DESCONFIANZA.

Así que, estoy frente a un PROBLEMA, el PROBLEMA que brotó desde una cita para jugar en otoño, que había salido mal… Después de un largo verano sin amigos, encontramos una nueva familia, parecía que estaba bastante bien. Mi hija mayor tuvo dos citas para jugar, cuando todo parecía marchar bien; pero la tercera fue todo un desastre: un desastre de verdad, porque ocurrió un PROBLEMA y la madre, en vez de llamarme, me escribió un mensaje al decidir que ella había solucionado el PROBLEMA, y se negó a contactarme o devolverme las llamadas o correos electrónicos. Pasó un par de semanas, y mi hija menor desembuchó todo lo que había sucedido en aquella cita para jugar. Al saber que esa familia evidentemente NO tenía la menor intención de tratar el PROBLEMA ni las necesidades de su propia hija, que parecían ENORMES, yo asumí mi responsabilidad como madre y me ocupé de mi propia hija: hablé con la escuela sobre el PROBLEMA, esperando que ellos se encargaran de ello. El año transcurrió sin ningún drama realmente serio hasta el domingo pasado, cuando Bella me dijo que el PROBLEMA que había surgido en otoño ahora existía en el patio de recreo. Presa del pánico, mandé un correo electrónico a la escuela solicitando que se pusieran en contacto conmigo inmediatamente. En lugar de hacerlo, ellos hablaron con Bella. Eso NO estuvo nada bien: un niño de 7 años NUNCA delatará a sus compañeros y mucho menos, frente a un maestro. Me volvieron a escribir un correo – yo estaba furiosa, no quería un correo, sino una conversación. Esa tarde, en la fila de coches, bajé mi cristal y me fui sobre ellos, totalmente al estilo “J WOW – Jersey Shore”: “Oigan, ¿puedo hablar por teléfono con alguien? ¿Podría hablar con un ser humano? Es que POR AQUÍ TENGO UN PROBLEMA”.Print

Finalmente, alrededor de las 16h, hablé con la maestra. Le comuniqué mi opinión y mis preocupaciones, y le pedí NO hablar con mi hija al respecto, que eso no le concernía.

¿Qué pasó al día siguiente? Volvieron a hablar con ella sobre el PROBLEMA: que no era suyo, que no se preocupara –, y así le causaron más angustia. Entonces, se repite el proceso de los correos electrónicos, ¡una vez más!

A la mañana siguiente me vestí preparándome para salir: si tenía que pasar todo el día en la oficina, estaba dispuesta. Finalmente, a las 15h abordé el PROBLEMA.

Como resultado, me escuchó una directora muy amable, y me di cuenta de que no se trataba del PROBLEMA, SINO de la confianza.

Miren, si yo tuviese con la escuela una relación sólida o, por lo menos, clara, estaría bien. ¿Qué tal si dejáramos lo de “sólida” e imagináramos que yo tenía, simplemente, una RELACIÓN con la escuela? Entonces, hubiera estado fabuloso confiar en que ellos se encargarían del asunto.

Estoy completamente consciente del hecho de que nos involucramos menos, como sociedad, y que “Por Favor, No Hagas Que Me Conecte” deja las cosas como están. Todos los días, en público, ocurren PROBLEMAS, y la gente no da un paso para involucrarse. Hay niños que son acosados en lugares públicos, hay peleas que no son detenidas…Ni siquiera preguntamos qué contienen nuestros alimentos –, en vez de eso, queremos saber cuántas calorías tienen –, cosa que les hace un gran favor a los fabricantes de estos alimentos, porque si nos importa cuántas calorías tienen, no vamos a preguntar QUÉ CONTIENEN ni qué le hacen o NO LE HACEN estas cosas a nuestro cuerpo.

No le preguntamos a nuestro gobierno – miren el estado de Arizona -: “¿Por qué no estamos todos indignados?” Lo que yo quiero SABER es cómo SE VE UN AMERICANO. Me encantaría ver el memo de la descripción que mandó el gobernador de Arizona.

SÉ que, durante la mayor parte de mi infancia, no me veía como una típica AMERICANA, mi familia no se veía como típicamente AMERICANA. La pregunta que me han hecho toda la vida es: “¿Qué eres?”

¿Acaso no aprendimos nada de Hitler? Alemania construyó un muro, que funcionó manteniendo a la gente dentro.

No podemos CERRAR la frontera, es imposible. En cambio, deberíamos recordar que este país se creó gracias a la INMIGRACIÓN; los primeros inmigrantes fueron los” HOMBRES BLANCOS”, y seguramente no serán los últimos. Si crees que los únicos afectados por esta ley de Arizona serán los hispanos, eres un tonto.

Por supuesto, no soy una activista conservadora, y de veras creo que la mayoría de ellos NO tiene la menor idea de qué es lo que están defendiendo; sin embargo, están DEFENDIENDO.

Así que, es un hecho que todos tenemos miedo, miedo porque nos quedamos sentados atrás y le permitimos a alguien más hacer que todo estuviera “fácil” para nosotros. Pero ojalá nos despertemos todos – gordos e infelices – y ojalá busquemos motivación para dar un paso y defender aquello que SABEMOS que es la verdad, muy dentro de nuestros corazones.

Estuve pensando acerca de quiénes llegarían a ser nuestros hijos y cómo lo serían viendo a sus padres.

1). ¿Te pones a chismear por teléfono cuando tus hijos están en el asiento de atrás?

2). ¿Ocultas algo de tu marido o tu mujer y los niños lo saben?

3). ¿Usas la palabra “secreto” con ellos?

4). ¿Dices “mentiritas blancas” en su presencia a sabiendas que ellos SABEN la verdad?

5). ¿No hablas con ellos de manera directa, con claridad?

Ejemplo: esa niña, con la que tuvimos aquella cita para jugar, que resultó una locura, le preguntó a Bella por qué ya no va a jugar con ella, Bella le dijo: “A mi mamá no le caes bien”. Perfecto, pensé, Bella SABE a sus 7 años que, cuando alguien no conviene y no me cae bien, no hacemos doble discurso y no seguimos viéndolo. Entonces, cuando ella tenga 14 y algún cretino se le acerque, yo no tendré problemas. Bella SABE que no iremos allá. A esto se le llama “ser directo” – establecer límites.

5). ¿Tienes una relación de amor-odio con algunas personas? Es decir, si no te caen bien, ¿por qué les sonríes? No, no digo que ustedes tienen que actuar como locos, ¡sólo dejen que se caiga el teatrito!

Nuestro mundo está en crisis, y sé que me corresponde dejar de llevarme con los jones y dar un paso adelante como una MCCORMICK – una que hace preguntas.

Siempre he dicho la verdad y sigo diciéndola. Pregúntenle a cualquiera que haya sido mi compañero de escuela, y les dirá que siempre abría mi boca. Yo veía a mi mamá tomar el toro por los cuernos y decir lo que ella quería compartir, y no tenía que preguntarme dónde estaba parada con ella: yo SABÍA, TODO EL MUNDO sabía que ella te hablaría directamente, así que ¡ten cuidado!

Mientras me dirigía al estacionamiento de la escuela de Isabella, pensé en mi madre, oí su voz en mi mente: “En la vida NO se trata de la popularidad, y la opinión que tengan de ti los demás no es asunto tuyo. Lo que sí importa es que tus hijas SEPAN que estuviste ahí y hablaste con la verdad”.

Hace un año tuve miedo de morir. Un año después estoy viviendo como si estuviera a punto de morir… Valiente, honesta, con la boca abierta y con los brazos abiertos… Debo ser Mee misma, para que mis niñas puedan ser ellas mismas.

  

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